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¿Salvar la economía o salvar a la gente?

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¿Salvar la economía o salvar a la gente?
BOG204. BOGOTÁ (COLOMBIA), 08/11/2017. El director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, participa en el Vigésimo Congreso Mundial de Clúster hoy, 8 de noviembre de 2017, en Bogotá (Colombia). Expertos, representantes gubernamentales, empresarios y actores del sector productivo intercambian experiencias en torno a la creación y fortalecimiento de clústeres como mecanismos para impulsar la competitividad y el desarrollo económico de los países. EFE/LEONARDO MUÑOZ

Mientras las estadísticas de la pandemia fluctúan, las principales economías del mundo planifican su recuperación, para el economista venezolano Ricardo Hausmann el liderazgo internacional es clave

El economista venezolano, Ricardo Hausmann, compartió su visión a largo plazo de la economía y el mundo laboral de acuerdo a las cifras y los escenarios que los diversos organismos multilaterales registran en el marco de la llamada «post-pandemia».

María Isabel Párraga (MIP): Nuestras economías ya venían golpeadas ¿Qué implica ahora este nuevo y duro golpe del coronavirus?

Ricardo Hausmann (RC): Las economías han venido golpeadas, pero nada parecido a Venezuela, o sea, Venezuela pre pandemia era la crisis más grande que el mundo haya visto fuera de guerra. La caída del producto en Venezuela del 2013 al 2019 era más grande que la caída de los productos alemanes con la segunda guerra mundial, donde cayó 60%. De modo que, en la guerra civil española cayó 29%, nosotros hemos caído 80%. Entonces es como dos veces y media una guerra civil española. Antes de la pandemia Venezuela estaba en una clase única, el desastre más grande que ha podido haber.

Ahora, en América Latina las cosas no estaban así. En Latinoamérica las economías venían relativamente bien hasta el 2014 y después un poco más lento, pero nadie tuvo realmente una recesión importante, salvo Brasil que el producto cayó un 2 o 3%, pero no un 80%. Nosotros nos veníamos quejando, pero realmente Latinoamérica no estaba tan mal. Esta recesión va a ser gigantesca, va a ser más grande que todas las recesiones que la región haya visto en toda la historia. Se ha generado un colapso fenomenal en los niveles de ocupación en muchos países como: Perú, Colombia, Argentina, México. Las predicciones del Fondo Monetario para América Latina es que varios países van a tener una caída del producto de más del 10%, que eso es inimaginable, eso es una recesión gigantesca. El mismo Fondo Monetario Internacional está proyectando que a pesar de todo lo que ha caído el producto en Venezuela, este año caerá -20%. Entonces será la peor crisis latinoamericana.

Profesor Briceño (PB): Algunos países optan por proteger el empleo y otros optan por proteger al trabajador ¿Cuál de los dos enfoques está teniendo resultado para aminorar el golpe?

RC: De aquí a dos o tres años existirán muchos análisis de investigación de los economistas para responder esa pregunta. Los europeos se fueron más por proteger el empleo y Estados Unidos se fue más por proteger al trabajador. En Estados Unidos aumentaron sustancialmente la compensación a los desempleados, pero no protegieron demasiado el trabajo. De modo que el desempleo ha subido mucho más en Estados Unidos y ya veremos si fue una subida de manera transitoria o permanente, si los que perdieron el empleo van a poder conseguir otro trabajo, si esto va a generar un desempleo de larga data. Eso está por verse, es una de las grandes incógnitas de cómo responder. En Latinoamérica ni lo uno ni lo otro, en el sentido de que los países no tienen los bolsillos para hacer las transferencias sociales que hacen en Europa o hacen en Estados Unidos, y eso ha llevado a que haya mucha pérdida de empleo con seguros de desempleo mínimos, de modo que la gente la está pasando muchísimo peor que en los países avanzados.

Hausman es director del Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard, EFE/María Meza.

PB: Esto ha catalizado nuevas formas de empleo o nuevas formas de trabajar, como el teletrabajo. ¿Cree usted que esto nos volverá a llevar nuevamente hacia las oficinas cuando pase el tiempo?

RH: Obviamente hubo un aumento fenomenal del teletrabajo. Yo dirijo una organización, en mi laboratorio de crecimiento en la Universidad de Harvard que tiene 50 personas y nos botaron de las oficinas en marzo. Hemos estado trabajando por zoom. Así que este tipo de tareas pueden ser muy productivas remotamente. Pero claro, uno no puede hacer remotamente un par de zapatos o las actividades que generan bienes físicos. Uno no puede comprar una docena de huevos, pero en algún momento el alimento tiene que llegar hasta donde está uno, no va a poder llegar por internet. Lo cierto, es que esta idea del teletrabajo va a dejar sus secuelas.

Todas las cosas que se pueden hacer desde casa, en teoría se pueden hacer desde el exterior. De las cincuenta personas que trabajan conmigo, muchos son extranjeros y algunos sí dijeron «para estar aquí me voy a mi casa». Y en verdad bueno perfecto, si estás por zoom a mi no me importa donde estés tú. Esto quiere decir que de pronto le van a aparecer a los países y a la gente oportunidades de vender su trabajo al mundo entero. Esto llevará a una reconfiguración de las cadenas de valor para aprovechar el talento que hay en el mundo y no solo del talento que está a una distancia razonable de la oficina.

PB:  Hay mucha gente que está cediendo una cantidad de derechos que había adquirido simple y llanamente porque quería conservar su trabajo, pero por otro lado aparecen legislaciones que están empezando a manejar a la gente que trabaja con Uber, la gente que trabaja con los repartidores. Estos empleados de apps, se les trata como empleados y no como independientes. ¿Hay dos visiones distintas dentro de la nueva regulación del trabajo?

RH: Está todo el tema de trabajos tipo Uber, donde la relación de trabajo es diferente. Hubo una pelea en California de si esos deberían ser trabajadores fijos o si deberían ser reconocidos como trabajadores y no como contratistas independientes. Yo creo que todo eso tiene que ver con la naturaleza de la legislación. Muchos de los derechos del trabajador fueron derechos que se negociaron como entre el trabajador y el patrono. Entonces le pusieron obligaciones al patrono.

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